Sira
Poeta fiel al portal
Temores infundados
Aún me cuesta explicármelo.
Todavía no lo he entendido.
Después de tanto tiempo
transcurrido,
mi propia incapacidad
de lidiar con los hechos
me induce a creer
que aún no lo he superado.
No me comprendo a mí misma,
malogrado amor mío.
Cualquier recalcitrante necio
podría afirmar
sin mayor esfuerzo
que este nauseabundo cadáver
que se recuesta en mi lecho,
a pesar de lo aparente,
aún no está enterrado.
Jamás se aleja de mi lado;
pues sabe resguardarse a salvo
en el estrecho cerco lacrado
que, usando como moneda de cambio
mis enloquecidas fantasías,
engendra también
mis temores más vedados.
Aún me cuesta explicármelo.
Todavía no lo he entendido.
Después de tanto tiempo
transcurrido,
mi propia incapacidad
de lidiar con los hechos
me induce a creer
que aún no lo he superado.
No me comprendo a mí misma,
malogrado amor mío.
Cualquier recalcitrante necio
podría afirmar
sin mayor esfuerzo
que este nauseabundo cadáver
que se recuesta en mi lecho,
a pesar de lo aparente,
aún no está enterrado.
Jamás se aleja de mi lado;
pues sabe resguardarse a salvo
en el estrecho cerco lacrado
que, usando como moneda de cambio
mis enloquecidas fantasías,
engendra también
mis temores más vedados.
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