legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay rayos fulmíneos,
hay truenos, hay lluvia;
tus ojos, tu boca,
tu voz, tu mirada
y a raudal, tus lágrimas…
Resuenan los ecos
sobre la galaxia
y explotan a túrdigas
desde tu garganta,
las que antes sonaban
como sinfonías
y a mieles sabían:
tus tiernas palabras.
Mi amor se subsume
ante la avalancha
de alud y estampida
que dan tus miradas.
Y busca un rincón
donde guarecerse
de copiosa lluvia
que brota en tus lágrimas.
Mas, al escaparme
del trueno y la lluvia
en la encrucijada;
me aniquila el rayo,
me calcina el alma,
me escuece los huesos,
tu ardiente mirada.
hay truenos, hay lluvia;
tus ojos, tu boca,
tu voz, tu mirada
y a raudal, tus lágrimas…
Resuenan los ecos
sobre la galaxia
y explotan a túrdigas
desde tu garganta,
las que antes sonaban
como sinfonías
y a mieles sabían:
tus tiernas palabras.
Mi amor se subsume
ante la avalancha
de alud y estampida
que dan tus miradas.
Y busca un rincón
donde guarecerse
de copiosa lluvia
que brota en tus lágrimas.
Mas, al escaparme
del trueno y la lluvia
en la encrucijada;
me aniquila el rayo,
me calcina el alma,
me escuece los huesos,
tu ardiente mirada.
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