Aurora-
Poeta recién llegado
Tengo poemas de más grandeza que este lio de gotas
como no tengo razones para dejar mi agonía envuelta
recito una vieja nana, ya sabida por todos los seres afectivos.
Si esperas un sentimiento alegre y volátil ¡márchate de mis manchas!
No sigo las leyes de los antiguos Dioses, de los versos y poemas activos.
Las maldigo, las evito y las rompo, o, ¿Tal vez las estiro hasta cambiarlas?
Este es mi juego, uno que no ganaré, pero he cogido una pluma, tinta y papel,
letras vivas y libres, perfume de alma moribunda, ¡bienvenido a mi ser!
Lanza una moneda y verás el amor, tan sutil y complicado, ¿Tan efímero?
lo he conocido por las dos caras, se ha reído de mí y me ha traicionado.
De la otra verdad se poco pero he querido y sigue amaneciendo todos los días
¿cuánto puede pesar el amor? Una carga pesada y a la vez liguera ¡curiosa!
No busquéis un nombre en la piel. Mi piel de porcelana está rota y desgastada
no lo encontré pero se ha borrado, caído y se rompió en mil pedazos, pequeños
ahora entiendo por qué mi alma está acuchillada con cuchillos de metal y plata
ese nombre era mi Dios y ahora no se si pronunciarlo o jamás pensarlo. ¿Demonio?
Llamaré a un viejo amigo y enemigo, él me curará de mi desconsuelo inaudito,
pastillas de veneno azulado para olvidar, jarabe de tiempo y contante alegría,
pero como no me funcionaban sus remedios me di a la deriva y me fugué al mar,
allí vi cuervos blancos sin ojos, gorriones y golondrinas de todos los colores…
Pero ellos ardían.Yo me tomé sus cenizas para cenar y estornudé plumas,
sabían amargas y dulces ¡ah, soledad! ¡mancharon mi piel de amarillo y negro!
Estoy soltando tinta mezclada con sangre para recitar, pero esquivo pronunciar
si mi sangre son lágrimas negras, mis lágrimas son agua dorada y azulada con hierbas.
Por eso en mi silueta hay un fantasma, está en el contorno y me llama a gritos,
vendo a todos ellos pero corren a teatros de sombras y no puedo verlos
les tengo miedo, me susurran descaros y se alimentan de mi agua grisácea
pero vienen con él señor con guantes blancos y zapatos de tacón sin huellas
Yo soy antiguo, una canción que has oído pero nunca estaré contigo
he conocido lo más efímero, lo etéreo, he soportado todos los seres
aprendí de los maestros más crueles de los siglos. Ellos son fugaces
tengo amigos que recuerdan a osadías pero hablan y mienten. Respiran.
Busqué esferas sin dueño pero están llenas de humo y olían a licor tostado
pero las rompí y ahora solo es hielo, pureza con sarcasmo y rojo cobrizo
quiero y no quiero. Soy un moribundo amargo y suturo más despacio que tú
al fin y al cabo nunca aprendí lo que viví y olvidé lo que lentamente sucumbí.
Por eso me voy con Beatricce por si veo ángeles, porque solo veo demonios
si cae el cielo, si se eleva el infierno ¿A quién rezo? ¿Qué plegarias tengo?
Qué miedos tengo que sacar, qué deseos tengo que marchitar ¡Gritaré!
Diré mis hondos recovecos y suspiros más enterados a la humanidad.
Me produjiste el éxtasis más contante en mi vida y ahora eres... no lo se
¿Si supiéramos lo que va a pasar? ¿Daríamos hasta el alma y huesos con latidos?
¿Escribiríamos el señor tiempo con sus relojes, sus sombreros y su misterio?
¿Buscaremos a la felicidad como una droga, como respirar y cerrar los ojos?
No os apenáis por mí ¡Que irónico es el papel blanco íntimo del poeta!
Tú conoces mi ser y yo ni siquiera te siento, no sé si lo deseo y perdóname
si he llegado a ti y estás sintiendo algo, espero que sea bueno y cálido
si es lo opuesto llorar, no tengas miedo, dicen que pulga el alma viviente.
Me despido y gracias por leer un poema sin normas perfectas y limpias.
Son cruelmente bonitas las despedidas y necesarias aunque injustas
con un poema no sé si bueno o malo, si tierno o descarado. Anónimo.
como no tengo razones para dejar mi agonía envuelta
recito una vieja nana, ya sabida por todos los seres afectivos.
Si esperas un sentimiento alegre y volátil ¡márchate de mis manchas!
No sigo las leyes de los antiguos Dioses, de los versos y poemas activos.
Las maldigo, las evito y las rompo, o, ¿Tal vez las estiro hasta cambiarlas?
Este es mi juego, uno que no ganaré, pero he cogido una pluma, tinta y papel,
letras vivas y libres, perfume de alma moribunda, ¡bienvenido a mi ser!
Lanza una moneda y verás el amor, tan sutil y complicado, ¿Tan efímero?
lo he conocido por las dos caras, se ha reído de mí y me ha traicionado.
De la otra verdad se poco pero he querido y sigue amaneciendo todos los días
¿cuánto puede pesar el amor? Una carga pesada y a la vez liguera ¡curiosa!
No busquéis un nombre en la piel. Mi piel de porcelana está rota y desgastada
no lo encontré pero se ha borrado, caído y se rompió en mil pedazos, pequeños
ahora entiendo por qué mi alma está acuchillada con cuchillos de metal y plata
ese nombre era mi Dios y ahora no se si pronunciarlo o jamás pensarlo. ¿Demonio?
Llamaré a un viejo amigo y enemigo, él me curará de mi desconsuelo inaudito,
pastillas de veneno azulado para olvidar, jarabe de tiempo y contante alegría,
pero como no me funcionaban sus remedios me di a la deriva y me fugué al mar,
allí vi cuervos blancos sin ojos, gorriones y golondrinas de todos los colores…
Pero ellos ardían.Yo me tomé sus cenizas para cenar y estornudé plumas,
sabían amargas y dulces ¡ah, soledad! ¡mancharon mi piel de amarillo y negro!
Estoy soltando tinta mezclada con sangre para recitar, pero esquivo pronunciar
si mi sangre son lágrimas negras, mis lágrimas son agua dorada y azulada con hierbas.
Por eso en mi silueta hay un fantasma, está en el contorno y me llama a gritos,
vendo a todos ellos pero corren a teatros de sombras y no puedo verlos
les tengo miedo, me susurran descaros y se alimentan de mi agua grisácea
pero vienen con él señor con guantes blancos y zapatos de tacón sin huellas
Yo soy antiguo, una canción que has oído pero nunca estaré contigo
he conocido lo más efímero, lo etéreo, he soportado todos los seres
aprendí de los maestros más crueles de los siglos. Ellos son fugaces
tengo amigos que recuerdan a osadías pero hablan y mienten. Respiran.
Busqué esferas sin dueño pero están llenas de humo y olían a licor tostado
pero las rompí y ahora solo es hielo, pureza con sarcasmo y rojo cobrizo
quiero y no quiero. Soy un moribundo amargo y suturo más despacio que tú
al fin y al cabo nunca aprendí lo que viví y olvidé lo que lentamente sucumbí.
Por eso me voy con Beatricce por si veo ángeles, porque solo veo demonios
si cae el cielo, si se eleva el infierno ¿A quién rezo? ¿Qué plegarias tengo?
Qué miedos tengo que sacar, qué deseos tengo que marchitar ¡Gritaré!
Diré mis hondos recovecos y suspiros más enterados a la humanidad.
Me produjiste el éxtasis más contante en mi vida y ahora eres... no lo se
¿Si supiéramos lo que va a pasar? ¿Daríamos hasta el alma y huesos con latidos?
¿Escribiríamos el señor tiempo con sus relojes, sus sombreros y su misterio?
¿Buscaremos a la felicidad como una droga, como respirar y cerrar los ojos?
No os apenáis por mí ¡Que irónico es el papel blanco íntimo del poeta!
Tú conoces mi ser y yo ni siquiera te siento, no sé si lo deseo y perdóname
si he llegado a ti y estás sintiendo algo, espero que sea bueno y cálido
si es lo opuesto llorar, no tengas miedo, dicen que pulga el alma viviente.
Me despido y gracias por leer un poema sin normas perfectas y limpias.
Son cruelmente bonitas las despedidas y necesarias aunque injustas
con un poema no sé si bueno o malo, si tierno o descarado. Anónimo.
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