Phoenix62
Poeta recién llegado
TENGO QUE DECIRTE 10/05/2015
(Los ecos de mi voz)
Tengo que decirte
una cosa.
Tú sabes de la vida:
Si observo
la rosa escarcha, la llama azul
del fuego que adivinan las brasas,
si rozo
casi el viento,
el calor absorbente,
o imagino caricias de luz en mis madrugadas,
mi pensar es solo en ti,
como si todo lo demás,
sangre, oxigeno, fragancias,
quisieran acercarme con los alisios
hasta las transitadas calles donde habitas.
Pero piensa,
si de pronto dejas de quererme
yo dejaré de quererte de pronto.
Si te vas
con otro
no me persigas,
ya me habré ido con otra.
Si crees que este viaje es largo
y que mi camino no es fácil,
que estarás comprimida
en un miedo atroz a la vida
y te propones
dejarme en la fría acera
de tú corazón dividido,
créeme
cuando te digo,
que me daré cuenta,
que tu destino
no es mi destino.
Ahora bien
si cada minuto,
cada segundo,
percibes que tu destino es el mío
con ternura de madre.
Si cada mañana tus ojos
brillan azules por querer
venir a buscarme,
ay cariño mío, ay alma mía,
ya todo en mi te pertenece,
y nunca te perderías en mi olvido,
que nuestro amor sea un solo amor, ay vida,
mientras tú estés, yo estaré en esos brazos
que siempre acariciarán mis libros,
y a la hora del sol puesto,
tú, mariposa, amada,
sin condición ni un mal gesto
volarás impaciente hacia los míos,
desafiando al éter,
a los átomos,
a las ramas,
y llegaras tranquila, ay mía,
con tu inusitada calma.
Tomás
D/R
(Los ecos de mi voz)
Tengo que decirte
una cosa.
Tú sabes de la vida:
Si observo
la rosa escarcha, la llama azul
del fuego que adivinan las brasas,
si rozo
casi el viento,
el calor absorbente,
o imagino caricias de luz en mis madrugadas,
mi pensar es solo en ti,
como si todo lo demás,
sangre, oxigeno, fragancias,
quisieran acercarme con los alisios
hasta las transitadas calles donde habitas.
Pero piensa,
si de pronto dejas de quererme
yo dejaré de quererte de pronto.
Si te vas
con otro
no me persigas,
ya me habré ido con otra.
Si crees que este viaje es largo
y que mi camino no es fácil,
que estarás comprimida
en un miedo atroz a la vida
y te propones
dejarme en la fría acera
de tú corazón dividido,
créeme
cuando te digo,
que me daré cuenta,
que tu destino
no es mi destino.
Ahora bien
si cada minuto,
cada segundo,
percibes que tu destino es el mío
con ternura de madre.
Si cada mañana tus ojos
brillan azules por querer
venir a buscarme,
ay cariño mío, ay alma mía,
ya todo en mi te pertenece,
y nunca te perderías en mi olvido,
que nuestro amor sea un solo amor, ay vida,
mientras tú estés, yo estaré en esos brazos
que siempre acariciarán mis libros,
y a la hora del sol puesto,
tú, mariposa, amada,
sin condición ni un mal gesto
volarás impaciente hacia los míos,
desafiando al éter,
a los átomos,
a las ramas,
y llegaras tranquila, ay mía,
con tu inusitada calma.
Tomás
D/R