claudiorbatisti
claudiorbatisti
La noche vino hacia mi
y me dijo: tengo que hablarte.
Pasé por alto su mano,
y sin prisa
continué a leer
Ofelia de Rimbaud.
Me rozó el cabello,
y luego de nuevo el rostro;
su mano
era fría y ligera
– recuerdo bien-
que dijo
con voz brusca: cierra
ese libro.
y me invitó a seguirla,
descalzo, desarmado,
sentía sobre mi piel
fluir el miedo: la sombra;
ansiosa de silencio,
y el fango…
era una estocada afilada,
de una espada de hierro
y agua.
Las notas estridentes
de un piano lejano;
y su eco,
los perros y sus ladridos
cortaban la respiración
detrás de mi espalda;
-la filosa oscuridad-
Vino hacia mi
hambrienta de noche
así como la Parca
se aferró
cruel a mi pecho,
y me dijo,
Claudio: tengo que hablarte.
Claudio Batisti