salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Tengo sed -ardiente sed-
de los anchos horizontes,
lejos de las comidillas urbano-sociales.
Tengo sed -ardiente sed-
de palabras que dulcifiquen el dolor
de los adentros -dolor de dardos y espinas-.
Tengo sed -ardiente sed-
de abrazos que arropen la desnudez
de los sin nada, de los sin techo,
de los que piden limosna callejera
-que la tierra es de todos para todos-.
Tengo sed -ardiente sed-
como el Cristo en la cruz pidiendo agua.
Tengo sed -ardiente sed-
de expandir solidaridad
por los desiertos de la tierra ególatra,
por las calles de la fría indiferencia humana.
Tengo sed -ardiente sed-
de maestros que misionen laicamente a la Ciudad.
Tengo sed -ardiente sed-
de esponja mojada
de amor fraterno.
Tengo sed -ardiente sed-
de alzar la voz sacando los trapos sucios
de la hipocresía, del desamor, de la indiferencia
del yo, llevado por la circunstancia circundante,
descubriendo el atropello de los derechos humanos.
Tengo sed -ardiente sed-
de apagar la lumbre
de las guerras bélicas sobre la tierra.
Tengo sed -ardiente sed-
de desenmascarar la amontonada riqueza imjusta
de los vividores,
los enjuagues de la poltítica barata demagoga
-?acaso no es la política servir limpamente al pueblo?-
Tengo sed -ardiente sed-
de unos labios que tengan también sed en su boca
-sentidas embriagueces,
dulzura sabrosa-.
de los anchos horizontes,
lejos de las comidillas urbano-sociales.
Tengo sed -ardiente sed-
de palabras que dulcifiquen el dolor
de los adentros -dolor de dardos y espinas-.
Tengo sed -ardiente sed-
de abrazos que arropen la desnudez
de los sin nada, de los sin techo,
de los que piden limosna callejera
-que la tierra es de todos para todos-.
Tengo sed -ardiente sed-
como el Cristo en la cruz pidiendo agua.
Tengo sed -ardiente sed-
de expandir solidaridad
por los desiertos de la tierra ególatra,
por las calles de la fría indiferencia humana.
Tengo sed -ardiente sed-
de maestros que misionen laicamente a la Ciudad.
Tengo sed -ardiente sed-
de esponja mojada
de amor fraterno.
Tengo sed -ardiente sed-
de alzar la voz sacando los trapos sucios
de la hipocresía, del desamor, de la indiferencia
del yo, llevado por la circunstancia circundante,
descubriendo el atropello de los derechos humanos.
Tengo sed -ardiente sed-
de apagar la lumbre
de las guerras bélicas sobre la tierra.
Tengo sed -ardiente sed-
de desenmascarar la amontonada riqueza imjusta
de los vividores,
los enjuagues de la poltítica barata demagoga
-?acaso no es la política servir limpamente al pueblo?-
Tengo sed -ardiente sed-
de unos labios que tengan también sed en su boca
-sentidas embriagueces,
dulzura sabrosa-.