LARA
AdaBella
XVII
Otra montaña por escalar.
Los días urgen con clemencia
un tajo de poesía con inocencia.
Que importa si no puedo mirar
cómo riman los charcos del mar.
El silencio es casi indomable,
como el alma a flote vulnerable.
Tengo sed en mi irreal mundo,
ahí donde toco cielo profundo,
aún siendo una ciega miserable.
Lara