Yak Mercado
Poeta recién llegado
Tengo una rabia ciega,
una rabia muda que no encuentra,
busca,
no encuentra salida.
Una rabia ajena,
que muerde lo propio,
que malluga la carne
a golpe de carne.
Una de agotadas dimensiones,
inmedibles proporciones
y -aun así- terriblemente
encasillada
mide uno ochenta de alto.
(Es de ojos claros, barba dejada y volubles hábitos)
Una rabia generosa
que pretende la dadiva del fuego al mundo,
busca incendiarlo todo
y sentarse a contemplarlo arder.
Arder,
hasta que exista silencio,
un silencio de esos que llenan,
que sacian.
Una rabia contra ti,
contra mí,
contra esto y aquello
-¿qué más da?-
la rabia es rabia,
las putas, putas
la carne, carne
el fuego, fuego.
(Así, de vagas distancias, cansados pasos y dolientes días)
Y así,
es que (te) tengo una rabia
sin nombre y con dueño,
una que no alcanzo a describir
ni descubrir. Vacía en su inmensidad.
-¿Y tú?-
-¿Has sentido una rabia así?-
No es que me interese,
(creo que) lo pregunto
a golpe de empatía interesada.
una rabia muda que no encuentra,
busca,
no encuentra salida.
Una rabia ajena,
que muerde lo propio,
que malluga la carne
a golpe de carne.
Una de agotadas dimensiones,
inmedibles proporciones
y -aun así- terriblemente
encasillada
mide uno ochenta de alto.
(Es de ojos claros, barba dejada y volubles hábitos)
Una rabia generosa
que pretende la dadiva del fuego al mundo,
busca incendiarlo todo
y sentarse a contemplarlo arder.
Arder,
hasta que exista silencio,
un silencio de esos que llenan,
que sacian.
Una rabia contra ti,
contra mí,
contra esto y aquello
-¿qué más da?-
la rabia es rabia,
las putas, putas
la carne, carne
el fuego, fuego.
(Así, de vagas distancias, cansados pasos y dolientes días)
Y así,
es que (te) tengo una rabia
sin nombre y con dueño,
una que no alcanzo a describir
ni descubrir. Vacía en su inmensidad.
-¿Y tú?-
-¿Has sentido una rabia así?-
No es que me interese,
(creo que) lo pregunto
a golpe de empatía interesada.
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