Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tenté a la eternidad en el instante
que un golpe de reloj no me hizo nada;
tente a la eternidad mientras ajada
la muerte desistía claudicante.
El tiempo sucumbió, se fue el gigante
que tosco y temporal mató alborada;
el tiempo sucumbió, murió quebrada
su arista relojera y lacerante.
Al son del Universo vuelo alado
surcando los caminos siderales
regido por un Dios enamorado...
Tenté a la eternidad, sané a raudales
y el miedo fue de pronto derrotado
y un claro germinó tras mis frontales.
que un golpe de reloj no me hizo nada;
tente a la eternidad mientras ajada
la muerte desistía claudicante.
El tiempo sucumbió, se fue el gigante
que tosco y temporal mató alborada;
el tiempo sucumbió, murió quebrada
su arista relojera y lacerante.
Al son del Universo vuelo alado
surcando los caminos siderales
regido por un Dios enamorado...
Tenté a la eternidad, sané a raudales
y el miedo fue de pronto derrotado
y un claro germinó tras mis frontales.
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