GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
El deseo no pide permiso,
aparece antes del argumento,
antes del miedo,
antes de la ética.
El deseo no llega solo ni limpio,
llega con memoria,
con restos de otros deseos,
con errores heredados
que nadie se ocupa de desactivar.
Hay que cuidarse de lo que se desea,
porque puede suceder
y, cuando sucede,
ya no responde a la fantasía
sino a sus consecuencias.
Porque desear es aceptar
que algo se rompa,
que alguien se equivoque,
que las leyes
pierdan autoridad.
Te deseo que se cumplan
todos tus deseos,
(incluso los incorrectos)
los que harían sonrojar
a tus dioses,
a tus padres,
a tus versiones anteriores.
Sobre todo esos.
Y cuando se cumplan,
no reces.
No pidas perdón.
No expliques.
No agradezcas.
Hacete cargo.
Disfrutalo.
G.G.G.
ENE/2026
aparece antes del argumento,
antes del miedo,
antes de la ética.
El deseo no llega solo ni limpio,
llega con memoria,
con restos de otros deseos,
con errores heredados
que nadie se ocupa de desactivar.
Hay que cuidarse de lo que se desea,
porque puede suceder
y, cuando sucede,
ya no responde a la fantasía
sino a sus consecuencias.
Porque desear es aceptar
que algo se rompa,
que alguien se equivoque,
que las leyes
pierdan autoridad.
Te deseo que se cumplan
todos tus deseos,
(incluso los incorrectos)
los que harían sonrojar
a tus dioses,
a tus padres,
a tus versiones anteriores.
Sobre todo esos.
Y cuando se cumplan,
no reces.
No pidas perdón.
No expliques.
No agradezcas.
Hacete cargo.
Disfrutalo.
G.G.G.
ENE/2026