Raamses
Poeta asiduo al portal
Me hablan con palabras para un bebé,
pero he dicho mil y una maldita vez que
no estoy demente, menos loco, no disociado.
Mi paranoia puede estar dejándome ciego,
pero sé perfectamente a donde me llevan
y no pretendo regresar a ese lugar.
Tengo todas mis cartas hechas cenizas,
no me quedan más cuartadas para estabilizarme,
pero no intenten tratarme como un insano
porque no lo soy y me voy, me largo, desaparezco.
El tiempo que estuve allí, todo es de otra forma correcto,
si te gusta el amarillo, que importa que el día este nublado,
¡nadie!, nadie apesta tanto a perturbado que los refinados,
sino te tocó la sombra puedes hablar con claridad, claro que sí.
Me vieron caminando por sus pasillos, con la verdad en mis bolsillos,
odiando un lugar que se parece tanto a mí,
razonando que en mi vida no estuve mejor
que siendo parte de algo desconocido.
Me quieren apartar de mis decaídas como si nada,
pero me he molestado y puesto carácter,
no quiero dormir, calmarme menos, no hacer silencio.
A mí lo único que me falta es ser una estrella de rock,
no necesito para nada pastillas que me den consejos,
eso no lleva a ningún lado y yo voy a otro, distinto.
Tengo tiempo de sobra para acomodar mi rostro,
no se me vería bien siendo un paranoico y bipolar,
pero siguen chocando contra un depresivo falso
porque no dejan en libertad la infancia en un tobogán.
Me enamoré por segunda vez de una ansiosa preciosa,
no se si estaba en el pasillo o en la simple calle,
yo sólo se que se movía sin control y hablaba sin sentido,
los refinados la trataban con rabia y yo sentía lo mismo,
tenia muchas ganas de quemar todo el lugar con ella afuera.
El amor es algo psicópata en su estado natural,
puedes pasártelo por la piel como un cuchillo,
como una lágrima, como deseo, como odio,
pero yo quise sentirlo como ella sin medicamentos.
Ellos dicen que si yo vuelvo allí mejoraré,
que mis neuronas sufren choques muy violentos,
yo nunca he visto por siempre por un túnel, por favor.
Están convencidos de que me arranqué de la realidad,
y llevándome a un parque de diversiones se desvían,
la traición se interpreta con el corazón no con el cerebro.
Yo prometí que no me degeneraría otra vez,
yo di mi palabra para aquel que la creyera,
no tengo compromiso por no romper las reglas,
yo quiero salir roto al mundo, quiero mesa para uno,
quiero que sea inconcebible tu opinión.
No existe camisa de fuerza para una mente libre,
ella me dice cosas fuera de su estática,
no me impulsa a robar, no a mentir, menos a golpear.
Es que yo me imagine corriendo por un bosque en llamas,
estaba tomado de la mano con la que no se quemó
y además a nadie le importaba que yo fuera feliz.
Todo el tiempo yo soy perfecto y precioso,
tengo tendencia a tener la razón de lo diferente,
lo que debía aprender de ese lugar fue suficiente
y si alguien vuelve a dar la opción de que regrese allí
lo mataré sin razón aparente, utilizando la otra locura.
pero he dicho mil y una maldita vez que
no estoy demente, menos loco, no disociado.
Mi paranoia puede estar dejándome ciego,
pero sé perfectamente a donde me llevan
y no pretendo regresar a ese lugar.
Tengo todas mis cartas hechas cenizas,
no me quedan más cuartadas para estabilizarme,
pero no intenten tratarme como un insano
porque no lo soy y me voy, me largo, desaparezco.
El tiempo que estuve allí, todo es de otra forma correcto,
si te gusta el amarillo, que importa que el día este nublado,
¡nadie!, nadie apesta tanto a perturbado que los refinados,
sino te tocó la sombra puedes hablar con claridad, claro que sí.
Me vieron caminando por sus pasillos, con la verdad en mis bolsillos,
odiando un lugar que se parece tanto a mí,
razonando que en mi vida no estuve mejor
que siendo parte de algo desconocido.
Me quieren apartar de mis decaídas como si nada,
pero me he molestado y puesto carácter,
no quiero dormir, calmarme menos, no hacer silencio.
A mí lo único que me falta es ser una estrella de rock,
no necesito para nada pastillas que me den consejos,
eso no lleva a ningún lado y yo voy a otro, distinto.
Tengo tiempo de sobra para acomodar mi rostro,
no se me vería bien siendo un paranoico y bipolar,
pero siguen chocando contra un depresivo falso
porque no dejan en libertad la infancia en un tobogán.
Me enamoré por segunda vez de una ansiosa preciosa,
no se si estaba en el pasillo o en la simple calle,
yo sólo se que se movía sin control y hablaba sin sentido,
los refinados la trataban con rabia y yo sentía lo mismo,
tenia muchas ganas de quemar todo el lugar con ella afuera.
El amor es algo psicópata en su estado natural,
puedes pasártelo por la piel como un cuchillo,
como una lágrima, como deseo, como odio,
pero yo quise sentirlo como ella sin medicamentos.
Ellos dicen que si yo vuelvo allí mejoraré,
que mis neuronas sufren choques muy violentos,
yo nunca he visto por siempre por un túnel, por favor.
Están convencidos de que me arranqué de la realidad,
y llevándome a un parque de diversiones se desvían,
la traición se interpreta con el corazón no con el cerebro.
Yo prometí que no me degeneraría otra vez,
yo di mi palabra para aquel que la creyera,
no tengo compromiso por no romper las reglas,
yo quiero salir roto al mundo, quiero mesa para uno,
quiero que sea inconcebible tu opinión.
No existe camisa de fuerza para una mente libre,
ella me dice cosas fuera de su estática,
no me impulsa a robar, no a mentir, menos a golpear.
Es que yo me imagine corriendo por un bosque en llamas,
estaba tomado de la mano con la que no se quemó
y además a nadie le importaba que yo fuera feliz.
Todo el tiempo yo soy perfecto y precioso,
tengo tendencia a tener la razón de lo diferente,
lo que debía aprender de ese lugar fue suficiente
y si alguien vuelve a dar la opción de que regrese allí
lo mataré sin razón aparente, utilizando la otra locura.