Cesar Cabello Araya
Poeta recién llegado
Ay
esta vida mía, tan llena de dolores,
tan escasa de caricias, con tanta autonomía,
nublada a la mínima esperanza de amores.
Ay vida mía, detén el tiempo de melancolía,
llena mis pulmones tristes de ese aire nuevo,
para encender la llama que enciende la vida.
Ay vida mía, guíame a la bella dicha luego,
para encontrar otra vida con dolores también,
y ausentar esta soledad que llevo, que tengo.
Ay vida mía, has guiado mi andar por el bien,
igual me siento solo, muy solo entre tanta gente,
que pasa, que ríe, que camina sin mirar a quien.
Ay vida mía, tu estas tan viva ahora y tan presente,
aunque alejada de este triste corazón que solo sueña,
una palabra de ternura, pero esta muy solo, muy silente.
Ay vida mía, déjame ver al menos una pista, una seña,
de aquella que se llevará de mi corazón esta soledad,
déjame descubrir quien será de mis versos la dueña.
Ay vida mía, tan ajena, tan distante esta enorme ciudad,
como no haber alguien escondida tras las paredes del destino,
como no haber alguien también como yo carente de felicidad.
Ay vida mía, déjame beber de la vid del amor ese vino,
para sentir del abrazo aquel calor, antes que llegue mi fin,
antes que a mis pies, y a ti vida mía se les termine el camino.
Ay vida mía, los años han pasado y marchitaron mi jardín,
se marchito mi corazón y tú también que eres parte de mí,
los años nos han marcado, como una triste balada de violín.
Ay vida mía, te pierdo en la oscuridad, y me alejo de ti,
ya no distingo colores en mis ojos cansados de soledad,
no llego el amor que esperaba, y solo muero para vivir.
tan escasa de caricias, con tanta autonomía,
nublada a la mínima esperanza de amores.
Ay vida mía, detén el tiempo de melancolía,
llena mis pulmones tristes de ese aire nuevo,
para encender la llama que enciende la vida.
Ay vida mía, guíame a la bella dicha luego,
para encontrar otra vida con dolores también,
y ausentar esta soledad que llevo, que tengo.
Ay vida mía, has guiado mi andar por el bien,
igual me siento solo, muy solo entre tanta gente,
que pasa, que ríe, que camina sin mirar a quien.
Ay vida mía, tu estas tan viva ahora y tan presente,
aunque alejada de este triste corazón que solo sueña,
una palabra de ternura, pero esta muy solo, muy silente.
Ay vida mía, déjame ver al menos una pista, una seña,
de aquella que se llevará de mi corazón esta soledad,
déjame descubrir quien será de mis versos la dueña.
Ay vida mía, tan ajena, tan distante esta enorme ciudad,
como no haber alguien escondida tras las paredes del destino,
como no haber alguien también como yo carente de felicidad.
Ay vida mía, déjame beber de la vid del amor ese vino,
para sentir del abrazo aquel calor, antes que llegue mi fin,
antes que a mis pies, y a ti vida mía se les termine el camino.
Ay vida mía, los años han pasado y marchitaron mi jardín,
se marchito mi corazón y tú también que eres parte de mí,
los años nos han marcado, como una triste balada de violín.
Ay vida mía, te pierdo en la oscuridad, y me alejo de ti,
ya no distingo colores en mis ojos cansados de soledad,
no llego el amor que esperaba, y solo muero para vivir.