manuel prol
Poeta asiduo al portal
Inundando la alcoba,
la calle con sus cóncavos sonidos
golpea las esquinas de mi cama.
Tú ya no estás.
Sin una ducha previa tan siquiera,
cuando aun eran las seis y dieciocho,
te has ido
a tu aséptico mundo de dama respetable,
dejando en el altar de sábanas revueltas
el halo del perfume de tu infidelidad.
Quise decirte
Espera un poco y fúmate un pitillo
conmigo, aun es temprano.
Pero no dije nada.
Recordé que el avión arribaría
a las ocho a Barajas,
Vuelo quinientos uno de Rio de Janeiro
Terminal T.4
la calle con sus cóncavos sonidos
golpea las esquinas de mi cama.
Tú ya no estás.
Sin una ducha previa tan siquiera,
cuando aun eran las seis y dieciocho,
te has ido
a tu aséptico mundo de dama respetable,
dejando en el altar de sábanas revueltas
el halo del perfume de tu infidelidad.
Quise decirte
Espera un poco y fúmate un pitillo
conmigo, aun es temprano.
Pero no dije nada.
Recordé que el avión arribaría
a las ocho a Barajas,
Vuelo quinientos uno de Rio de Janeiro
Terminal T.4
Última edición: