Pantematico
Amargo el ron y mi antipática simpatía.
Soy tan terco que todavía creo,
y eso es incombustible, postura que no aporta
mas que razonamientos imbéciles que no sirven
solo para unas cuantas mamadas.
Soy tan terco
que todavía quiero ver las tetas de las travestis
y a los gogos sin calzones,
criticar las grandes noticias del día,
leer las noticias en mi teléfono,
dormir la mayor parte del tiempo
refugiado en la dulce construcción del alcohol y la mariguana
y llorar a escondidas por mi falo y su impotencia.
Soy tan terco y todavía creo
en la honestidad de los poetas
la integridad de los empresarios
necesidad de los oprimidos
la bondad de tantos dioses
y el cambio de paradigmas
¡todavía creo, qué pendejo!
Ayer salí por la noche, por fin después de tanto tiempo,
y vi a los chichifos haciendo calle, las travestis del otro lado
y yo como niño en juguetería,
con mis ojos inocentes de esperanza, todavía creí;
soy tan terco, que les compré mariguana y alcohol
a un chichifo, a una puta y solo platiqué con ellos.
Y llegando a casa, fui más terco aún
hice una oración antes de acostarme
sabiendo que nadie ni nada la escuchará nunca.
y eso es incombustible, postura que no aporta
mas que razonamientos imbéciles que no sirven
solo para unas cuantas mamadas.
Soy tan terco
que todavía quiero ver las tetas de las travestis
y a los gogos sin calzones,
criticar las grandes noticias del día,
leer las noticias en mi teléfono,
dormir la mayor parte del tiempo
refugiado en la dulce construcción del alcohol y la mariguana
y llorar a escondidas por mi falo y su impotencia.
Soy tan terco y todavía creo
en la honestidad de los poetas
la integridad de los empresarios
necesidad de los oprimidos
la bondad de tantos dioses
y el cambio de paradigmas
¡todavía creo, qué pendejo!
Ayer salí por la noche, por fin después de tanto tiempo,
y vi a los chichifos haciendo calle, las travestis del otro lado
y yo como niño en juguetería,
con mis ojos inocentes de esperanza, todavía creí;
soy tan terco, que les compré mariguana y alcohol
a un chichifo, a una puta y solo platiqué con ellos.
Y llegando a casa, fui más terco aún
hice una oración antes de acostarme
sabiendo que nadie ni nada la escuchará nunca.
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