A. GUSEV
Poeta recién llegado
Sin cuestionar,
ciegos a la verdad,
hipnotizados por la
distracción.
Afligidos por
el exceso de razón,
sin embargo,
la respuesta...
Anida el corazón.
Sin salvación
a no ser la rebelión:
de los cautivos
sentimientos,
oprimidos en el pecho
por la corteza
de frialdad, regida
por la mezquindad.
Tús pies caminarán y
tú cuerpo buscará...
En los caminos
de la banalidad,
guiándose al risco
cada vez más...
Donde el acantilado
de la reflexión
los desbastará.
¡Una zambullida
en la realidad!
Secándote la cara
con la renaciente esperanza
las lagrimas de la fantasía;
en la cual caminabas
y buscabas:
una respuesta vana,
mientras que ese sendero
más y más de ti mismo
te alejaba.
el tesoro en tu interior lo cargas,
solo que tus fantasmas
mundanos; empedernidos
lo resguardan.
A. Montero Gusev.
ciegos a la verdad,
hipnotizados por la
distracción.
Afligidos por
el exceso de razón,
sin embargo,
la respuesta...
Anida el corazón.
Sin salvación
a no ser la rebelión:
de los cautivos
sentimientos,
oprimidos en el pecho
por la corteza
de frialdad, regida
por la mezquindad.
Tús pies caminarán y
tú cuerpo buscará...
En los caminos
de la banalidad,
guiándose al risco
cada vez más...
Donde el acantilado
de la reflexión
los desbastará.
¡Una zambullida
en la realidad!
Secándote la cara
con la renaciente esperanza
las lagrimas de la fantasía;
en la cual caminabas
y buscabas:
una respuesta vana,
mientras que ese sendero
más y más de ti mismo
te alejaba.
el tesoro en tu interior lo cargas,
solo que tus fantasmas
mundanos; empedernidos
lo resguardan.
A. Montero Gusev.