José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Un círculo pigmentado
donde llegan todos;
para luego partir
sin dejar huella.
Testigo mudo de despechos,
alegrías y confidencias.
sobre ti, se vierten lágrimas,
sobre ti, se vierten risas.
Eres el muelle,
donde se ancla el vagabundo,
para dormitar su pena,
y aletargar su espíritu.
Desplegados sobre ti,
otros círculos,
alargados y transparentes,
con cristalino elixir que embriaga.
Remedio quizás
para matar las penas,
en el insólito pensar
de aquel desesperado.
Que intenta enmascarar la vida,
en un esfuerzo fallido;
para luego seguir,
rotando en el mismo circulo.
donde llegan todos;
para luego partir
sin dejar huella.
Testigo mudo de despechos,
alegrías y confidencias.
sobre ti, se vierten lágrimas,
sobre ti, se vierten risas.
Eres el muelle,
donde se ancla el vagabundo,
para dormitar su pena,
y aletargar su espíritu.
Desplegados sobre ti,
otros círculos,
alargados y transparentes,
con cristalino elixir que embriaga.
Remedio quizás
para matar las penas,
en el insólito pensar
de aquel desesperado.
Que intenta enmascarar la vida,
en un esfuerzo fallido;
para luego seguir,
rotando en el mismo circulo.