PatrizziaMoraty
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un día como cualquiera,
pero no con cualquiera,
estaba acompañada
de la alegrísima tía Celia.
Me daba unos consejos
que no los daba a quien fuera,
según para llegar a viejos,
y así terminar quimeras.
Me habló del amor, del perdón,
de la rumba y la ¡feria!,
de que hay que ser diferentes
y siempre de alma buena.
Y ahí se encontraba,
recostada en su catre
con su característica sonrisa
de oreja a oreja...
Después de un silencio
murmuró "acercate"
y colocó en mi mano
una linda bandeja.
Ahí están mis secretos, -dijo-
ahí está lo que fui
y hoy al dar mi último suspiro,
serán solo para ti...
Y así, entre mis brazos
murió tía Celia, riendo
charlando
¡No murió como cualquiera!
Última edición: