El tiempo pasa amenazante
y el carril de la vida
nunca frena ante el beso eterno,
no valgo para amante,
y el otoño suicida
octubrea en mi cuaderno.
Mis novias tienen niños
yo adopto nietos
huérfanos de padres,
el azar falto en cariños
me describe los sonetos
de las tardes.
Caducan los pezones
de las musas con canciones
y propina
¿cómo voy a suponer
que la iba a perder
si aún me contamina?.
El fachoso espejo
me dicta su reflejo
y mi mentira,
el futuro es duro
si en lo oscuro
por ti nadie suspira.
A mis años sin edades
las gentías soledades
pueblan tabernas,
aún nado en los vasos
si detrás de esos pasos
no están tus piernas.
Rubén Anyolini
y el carril de la vida
nunca frena ante el beso eterno,
no valgo para amante,
y el otoño suicida
octubrea en mi cuaderno.
Mis novias tienen niños
yo adopto nietos
huérfanos de padres,
el azar falto en cariños
me describe los sonetos
de las tardes.
Caducan los pezones
de las musas con canciones
y propina
¿cómo voy a suponer
que la iba a perder
si aún me contamina?.
El fachoso espejo
me dicta su reflejo
y mi mentira,
el futuro es duro
si en lo oscuro
por ti nadie suspira.
A mis años sin edades
las gentías soledades
pueblan tabernas,
aún nado en los vasos
si detrás de esos pasos
no están tus piernas.
Rubén Anyolini