El suicidio y el homicidio, son muy bellos.
Por eso, la silla eléctrica es un invento del cuál, todos nos sentimos orgullosos.
También, la guillotina, las bombas nucleares o las escopetas de caza.
Si abres el periódico, te darás cuenta de que cada crimen, es una pequeña obra de arte.
La gente siempre quiere olisquear la sangre de las víctimas, para hacerse con su piel, un nuevo abrigo.
Y así, por atroz que parezca, aparece el cáncer. Misteriosa enfermedad, de auto-boicot.
También la epilepsia, y con ella, la esquizofrenia paranoide, la anorexia, la fibromialgia...
O los desvaríos de una glándula tiroides, que no segrega suficientes hormonas, para abastecer al cuerpo femenino.
Por si fuera poco, los accidentes de tráfico son célebres, y también, la drogadicción, el alcoholismo, o las guerras entre los pueblos, con frecuentes masacres. En Venezuela, se están haciendo expertos en el arte de diezmar a la población autóctona. Y luego, se comen sus hígados, sus tripas y corazones. Porque así, invitan a los turistas, a que vayan a Venezuela, a morir. Entonces, la Muerte es un tesoro. Es una gran amiga, que Freddie Mercury buscó y buscó, hasta que felizmente se contagió de S. I. D. A..