Nikkin
Poeta recién llegado
Tiempo de decir ADIÓS
Calma el llanto de los mártires sin credo
una voz de susurros en hastío,
marcan la clemencia de sus almas
volcadas al escabroso vacío
siendo luctuoso y marchito a mi calma,
la pasión de saber amarte
sabiendo que eres perdón y olvido.
Es un sentir entregado al río
de misericordias sin rezar.
Un salmo olvidado de letras blancas
pero sucias del rancio malestar;
matan nuestros sueños,
y nos sentecia al dolor
de no saber como poder amar.
Te veo entre rituales sin practicar,
esquizofrenia de lo que jamás pasó.
Una soledad quebrante sin remedio
sólo la magia de este corazón
de saberse dueño de su vida
gritándole a la inmunda tristeza,
murmurando bajo un posible adiós.
Cinturón de Orión
Calma el llanto de los mártires sin credo
una voz de susurros en hastío,
marcan la clemencia de sus almas
volcadas al escabroso vacío
siendo luctuoso y marchito a mi calma,
la pasión de saber amarte
sabiendo que eres perdón y olvido.
Es un sentir entregado al río
de misericordias sin rezar.
Un salmo olvidado de letras blancas
pero sucias del rancio malestar;
matan nuestros sueños,
y nos sentecia al dolor
de no saber como poder amar.
Te veo entre rituales sin practicar,
esquizofrenia de lo que jamás pasó.
Una soledad quebrante sin remedio
sólo la magia de este corazón
de saberse dueño de su vida
gritándole a la inmunda tristeza,
murmurando bajo un posible adiós.
Cinturón de Orión
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