Que el amor encienda los corazones
y el fuego queme todo dolor y mal;
de sus cenizas, el cielo vuelva a brillar,
y el sol alimente el alma de la tierra.
Que el júbilo suene al pasar,
como un río que canta en su andar.
Que el descanso del invierno dé fruto al hombre,
y en su calma pueda soñar con un porvenir de paz.
Que aprenda a disfrutar las maravillas divinas,
las que Dios le entrega para gozar.
En el mar podamos bañarnos en verano,
y que el sol nos seque al salir,
limpios, renovados, energizados,
listos para proseguir.
Con fe en el alma y sin miedo,
sigamos el camino del corazón;
que cada estación nos proteja y dé fuerzas,
en cada paso de este incierto destino.
Navidad, síntesis de un año que muere y renace,
abriendo caminos hacia una nueva oportunidad.
Que la sabiduría del tiempo recorra nuestras venas,
y el eco del eterno nos invite a soñar.
Sepamos plasmar el resplandor del más allá,
con manos humildes y corazones despiertos,
tejamos en la tierra la luz de lo eterno,
y hagamos del presente un refugio de paz.
Conectar con la alegría de compartir este viaje,
un hilo eterno de instantes que se entrelazan,
donde la magia susurra en cada rincón,
y la suerte, discreta, nos toma de la mano.
Que acabe la maldad, el ansia de poder,
que impide sentir la hierba fresca bajo los pies.
Que el mundo recobre su armonía primera,
y en cada paso florezca la paz que espera.
24/12/2024
© Dikia
y el fuego queme todo dolor y mal;
de sus cenizas, el cielo vuelva a brillar,
y el sol alimente el alma de la tierra.
Que el júbilo suene al pasar,
como un río que canta en su andar.
Que el descanso del invierno dé fruto al hombre,
y en su calma pueda soñar con un porvenir de paz.
Que aprenda a disfrutar las maravillas divinas,
las que Dios le entrega para gozar.
En el mar podamos bañarnos en verano,
y que el sol nos seque al salir,
limpios, renovados, energizados,
listos para proseguir.
Con fe en el alma y sin miedo,
sigamos el camino del corazón;
que cada estación nos proteja y dé fuerzas,
en cada paso de este incierto destino.
Navidad, síntesis de un año que muere y renace,
abriendo caminos hacia una nueva oportunidad.
Que la sabiduría del tiempo recorra nuestras venas,
y el eco del eterno nos invite a soñar.
Sepamos plasmar el resplandor del más allá,
con manos humildes y corazones despiertos,
tejamos en la tierra la luz de lo eterno,
y hagamos del presente un refugio de paz.
Conectar con la alegría de compartir este viaje,
un hilo eterno de instantes que se entrelazan,
donde la magia susurra en cada rincón,
y la suerte, discreta, nos toma de la mano.
Que acabe la maldad, el ansia de poder,
que impide sentir la hierba fresca bajo los pies.
Que el mundo recobre su armonía primera,
y en cada paso florezca la paz que espera.
24/12/2024
© Dikia