El Tiempo siempre sale victorioso, por su ingenio y bravura.
Domeñarlo exige templanza, para no caer en tentación.
Ya que el cuerpo humano es un templo, cuyas ventanas son los ojos.
Las agresiones, los comportamientos hostiles, el odio y la indiferencia, nos alejan del Ahora.
Porque el Ahora es angelical. Diabólico implica excesivo, o si no, muy defectuoso.
Defectuoso con avaricia. Con ganas de estropearlo. ¡ Con ganas de fastidiar !
¿ Qué es angelical, entonces ?
Es bueno, pero no tan bueno como parecer, ya, demencial.
No es lo mismo que una mujer te diga: Sí, quiero conocerte.
A que además, te ofrezca entrar en un castillo en el que viven muchas doncellas desnudas.
¿ Dónde está la trampa ? Lo bueno no es gratis...