HADA NOCTURNA
Poeta fiel al portal
Cuando tu mente sienta
que no encuentra silencios
para apaciguar su sed.
Y te ametralle con sueños
de imágenes, nombres, cifras
¡pensamientos obsesivos!
Como el río busca a su cauce,
toma del viento un suspiro
y pregunta desde adentro
¿Tiene corazón este camino?
Cuando resbale tu voluntad
desde la cima de la fe.
Y entumezca a tu sonrisa
el dardo letal de la amargura.
Y si tan sólo conversas
con el eco de tu voz.
O para dar gracias vas de prisa.
A ese desconocido, que mira
desde el espejo, pregúntale
¿Tiene corazón este camino?
Si compartes en la mesa
el rancio pan de la ausencia.
Y ya no timbra en tu casa
la campanilla de las bienvenidas.
Si cada abismo escarbado
y cada barco abandonado
tiene una historia de iras
de la que fuiste el escriba.
Dále un espacio a tu tiempo
Pregúntate ¿trae corazón mi camino?
Si ya no brotan caricias
de las flores de tus manos.
O naufragas tu alegría
en alas de aves de paso.
Si la sal nubla a tu cielo
y no vislumbras la aurora
ni al jardín de los luceros
¡Si no es fiesta el albedrío
y es prisión tu soledad! díme
¿Dónde está el corazón de tu camino?
que no encuentra silencios
para apaciguar su sed.
Y te ametralle con sueños
de imágenes, nombres, cifras
¡pensamientos obsesivos!
Como el río busca a su cauce,
toma del viento un suspiro
y pregunta desde adentro
¿Tiene corazón este camino?
Cuando resbale tu voluntad
desde la cima de la fe.
Y entumezca a tu sonrisa
el dardo letal de la amargura.
Y si tan sólo conversas
con el eco de tu voz.
O para dar gracias vas de prisa.
A ese desconocido, que mira
desde el espejo, pregúntale
¿Tiene corazón este camino?
Si compartes en la mesa
el rancio pan de la ausencia.
Y ya no timbra en tu casa
la campanilla de las bienvenidas.
Si cada abismo escarbado
y cada barco abandonado
tiene una historia de iras
de la que fuiste el escriba.
Dále un espacio a tu tiempo
Pregúntate ¿trae corazón mi camino?
Si ya no brotan caricias
de las flores de tus manos.
O naufragas tu alegría
en alas de aves de paso.
Si la sal nubla a tu cielo
y no vislumbras la aurora
ni al jardín de los luceros
¡Si no es fiesta el albedrío
y es prisión tu soledad! díme
¿Dónde está el corazón de tu camino?