despertando
Poeta adicto al portal
¡Oh triste tierra de odios,
de mil envidias y codicias!,
que viertes amargo pus
de estas tus yagas del alma;
que hoy gritan de dolor,
y que nadie las escucha.
¡Oh hipócritas eunucos!,
que desdeñáis lo puro
y lo más angélico
del camino.
Ya es harto idolatrado,
torturado y condenado.
Inyectado por falsas doctrinas
continúa en su ceguera;
la más trágica, agónica
y lastimera
de su lamentable historia.
de mil envidias y codicias!,
que viertes amargo pus
de estas tus yagas del alma;
que hoy gritan de dolor,
y que nadie las escucha.
¡Oh hipócritas eunucos!,
que desdeñáis lo puro
y lo más angélico
del camino.
Ya es harto idolatrado,
torturado y condenado.
Inyectado por falsas doctrinas
continúa en su ceguera;
la más trágica, agónica
y lastimera
de su lamentable historia.