Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
En tierras de Castilla la doncella
trenzaba su destino con lamento,
su alcurnia le obligaba al casamiento
pactado ya en la pila bautismal.
Jamás del prócer vio su rostro ajado
ni anhela conocer su feudo y nombre,
¿por qué querer saber del gentilhombre
si sólo busca de ella su ronzal?
La sangre en sus arterias se desuella
al bies que del futuro no es aliento
sino ábaco de oscuro firmamento
sin astros que amanezcan en su erial.
Amor de meretrices que al dictado,
buscando parabienes y renombre,
forzaron que el honor al fin alfombre
los suelos de su claustro virginal.
En tierras de Castilla nace Peyo
llamado por su extirpe al vasallaje
y el orden que al primero del linaje
le enfunda yelmo, cota y espaldar.
Detrás del sarraceno el buen cristiano
empuña con nobleza en la batalla
su espada, que a la diestra fiel restalla,
y deja abanderando el alminar.
De pronto, la saeta rasga el cuello
pintando de granate su coraje
pues nunca su celada fue blindaje
que aparte a la guadaña del lugar.
Y así, por siglos trova el castellano
la historia que entristece mi rondalla,
la lápida enmudece y no detalla
el sino atroz de Peyo y Guiomar.
Última edición:
::
::