Jose M Garcia
Poeta recién llegado
En la sobremesa del almuerzo prohibido
las paredes juegan al escondite,
sombras de carne las ocultan
con sus alargadas máscaras
cómplices de algún carnaval macabro;
van y vienen
desapareciendo sus perfiles escalonados.
Sin embargo las paredes permanecen
en su lugar equívoco
reveladas desde un primer momento
a mis ojos hipnóticos
frías
al igual que el almuerzo prohibido.
Disimulan con su juego la huida de un final.
las paredes juegan al escondite,
sombras de carne las ocultan
con sus alargadas máscaras
cómplices de algún carnaval macabro;
van y vienen
desapareciendo sus perfiles escalonados.
Sin embargo las paredes permanecen
en su lugar equívoco
reveladas desde un primer momento
a mis ojos hipnóticos
frías
al igual que el almuerzo prohibido.
Disimulan con su juego la huida de un final.