Lizzy
Poeta adicto al portal
Tiritan mis manos al coger el tintero y el papiro
que yacen inmóvil en el fondo del escritorio.
Mi alma sonríe al intentar delinear
las vivencias que revolotean a su derredor.
¿Cuántos relatos guardados hay por contar?
¿Cuántas lágrimas que se fueron al inmenso océano?
¿Cuántos suspiros volando en el firmamento?
Aún recuerdo mis tardes frías de invierno
sentada en la terraza, oyendo el trinar de las aves,
junto al café y la pluma,
cual si fuera esperando a aquel antiguo amor
que se alejó, sin decir adiós,
por la gran tapia que había entre los dos,
de las épocas distantes en que nos dio la vida Dios.
que yacen inmóvil en el fondo del escritorio.
Mi alma sonríe al intentar delinear
las vivencias que revolotean a su derredor.
¿Cuántos relatos guardados hay por contar?
¿Cuántas lágrimas que se fueron al inmenso océano?
¿Cuántos suspiros volando en el firmamento?
Aún recuerdo mis tardes frías de invierno
sentada en la terraza, oyendo el trinar de las aves,
junto al café y la pluma,
cual si fuera esperando a aquel antiguo amor
que se alejó, sin decir adiós,
por la gran tapia que había entre los dos,
de las épocas distantes en que nos dio la vida Dios.
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