José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un puñado de sueños se desvanecen,
el viento lleva mis lágrimas a vagar a la otra orilla
donde habita la orfandad de tu indiferencia.
Mujer, desnudaste mi frágil existencia
y la disolviste en un cubata de ron.
Caricia helada,
desmembrada de tu dulzura de ayer,
hoy soy balcón desangelado
vigilando el bosque
donde dormitan tus sueños de enamorada.
Despertando ese letargo
donde mueren las leyes de tu memoria
enmoheciendo con alquitrán tu lengua
no contesto a tu mirada afilada
ni a mi vida emancipada de tu duelo.
Ahora puedo agilizar las voces
que devoran las sombras de la noche
amanezco sanando las cicatrices de mi pasión
me duermo apagando las llamas de tus heridas,
buscando asilo en el silencio.