Cuando te conocí eras toda de nieve, toda tú, tu piel blanca y tu sonrisa helada,
en tus manos reposaba un frío mortecino, capaz de aniquilar cualquier amor; tu sola mirada bastaba para helar mis pensamientos, de esa forma me dejaste pensando en ti todo el tiempo, en tus miradas frívolas, en tus movimientos calculados, en tu presencia de nieve.
siempre esa fue tu existencia, fría, blanca a veces transparente, y aunque muchas veces con tus manos asesinaste mi amor, todas esas veces volvía a renacer al saberte existente, al saber que algún día tu corazón de fuego, que bien sabía yo que podía encender mi pasión, mostraría al mundo su existencia.
yo mismo fui victima de tus fríos designios, de tu nieve que petrificaba muchos sueños, pero me volví fiel a tus nevadas, las amé, buscaba tu frío mientras otros buscaban calor, y te amé, te amé entonces cuando eras frío y te amo ahora cuando eres fuego abrasador.
en tus manos reposaba un frío mortecino, capaz de aniquilar cualquier amor; tu sola mirada bastaba para helar mis pensamientos, de esa forma me dejaste pensando en ti todo el tiempo, en tus miradas frívolas, en tus movimientos calculados, en tu presencia de nieve.
siempre esa fue tu existencia, fría, blanca a veces transparente, y aunque muchas veces con tus manos asesinaste mi amor, todas esas veces volvía a renacer al saberte existente, al saber que algún día tu corazón de fuego, que bien sabía yo que podía encender mi pasión, mostraría al mundo su existencia.
yo mismo fui victima de tus fríos designios, de tu nieve que petrificaba muchos sueños, pero me volví fiel a tus nevadas, las amé, buscaba tu frío mientras otros buscaban calor, y te amé, te amé entonces cuando eras frío y te amo ahora cuando eres fuego abrasador.