Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Contemplo en mi propia casa
una rebelión de letras,
todas mis mudas palabras
exigen hoy su poema.
¡Mierda!
quiere abonar la tierra,
fertilizar los campos,
las ideas.
Ninguno de mis vocablos
quiere perderse esta lucha,
reivindican su presencia
en los trazos de una pluma.
¡La puta!
que trabaja entre dos lunas,
que relaja muchos ánimos
sin duda.
Todas las voces reclaman
que se les acierte el tono
y esa parte que aunque escondan
es el principio de todo.
¡Coño!
a pesar de tener morbo
me abrió las puertas del mundo
y del entorno.
Expresiones mueren solas
por no sentirse de un verso
y su música asonante
se ahoga en nuestros adentros.
¡Pedo!
aunque del aire es deceso
nos alivia la presión
del cuerpo.
Términos hay que se esconden
en un armario fondón,
que no salen porque temen
el eco de su expresión.
¿Maricón?
¿Por qué regala su amor
y parte de sus maneras
de corazón?
Las palabras quieren hoy
todo su protagonismo,
sumiso acato la idea
e intento darles lirismo.
Castigo,
en parte, vuestros oídos
al impregnar esta hoja
con las frases que no digo.
una rebelión de letras,
todas mis mudas palabras
exigen hoy su poema.
¡Mierda!
quiere abonar la tierra,
fertilizar los campos,
las ideas.
Ninguno de mis vocablos
quiere perderse esta lucha,
reivindican su presencia
en los trazos de una pluma.
¡La puta!
que trabaja entre dos lunas,
que relaja muchos ánimos
sin duda.
Todas las voces reclaman
que se les acierte el tono
y esa parte que aunque escondan
es el principio de todo.
¡Coño!
a pesar de tener morbo
me abrió las puertas del mundo
y del entorno.
Expresiones mueren solas
por no sentirse de un verso
y su música asonante
se ahoga en nuestros adentros.
¡Pedo!
aunque del aire es deceso
nos alivia la presión
del cuerpo.
Términos hay que se esconden
en un armario fondón,
que no salen porque temen
el eco de su expresión.
¿Maricón?
¿Por qué regala su amor
y parte de sus maneras
de corazón?
Las palabras quieren hoy
todo su protagonismo,
sumiso acato la idea
e intento darles lirismo.
Castigo,
en parte, vuestros oídos
al impregnar esta hoja
con las frases que no digo.