lesmo
Poeta veterano en el portal
TODO ESTÁ TAN QUIETO…
La era desierta, parada la trilla,
Esperando al aire , clavada la horca.
La brisa no corre, dejada la avienta,
La parva dorada, atada gavilla.
En lo alto el sol, canto de cigarra.
La cal de los muros, arrugada, blanca,
De tanta blancura te quema mirarla.
Se aviva el calor que más achicharra.
Un patio, un silencio, un caño de agua,
Lebrillo, el botijo y unas macetas.
Geranios, pilistras, el toldo de estera,
Un vaivén, crujidos, y tu abanico,
y una mecedora.
Un jardín, las rosas y la madreselva,
Un olivo, almendros, un limón, naranjas,
Olor de azahar, la huerta y la sombra.
Los niños que juegan a la rueda rueda.
Calima que hace, te caiga una gota,
De dulce sudor, por ese horizonte
De suaves montañas que tiene tu escote,
Qué más susurrarte, quiero que te duermas.
Todo está tan quieto…, hora de la siesta.
La era desierta, parada la trilla,
Esperando al aire , clavada la horca.
La brisa no corre, dejada la avienta,
La parva dorada, atada gavilla.
En lo alto el sol, canto de cigarra.
La cal de los muros, arrugada, blanca,
De tanta blancura te quema mirarla.
Se aviva el calor que más achicharra.
Un patio, un silencio, un caño de agua,
Lebrillo, el botijo y unas macetas.
Geranios, pilistras, el toldo de estera,
Un vaivén, crujidos, y tu abanico,
y una mecedora.
Un jardín, las rosas y la madreselva,
Un olivo, almendros, un limón, naranjas,
Olor de azahar, la huerta y la sombra.
Los niños que juegan a la rueda rueda.
Calima que hace, te caiga una gota,
De dulce sudor, por ese horizonte
De suaves montañas que tiene tu escote,
Qué más susurrarte, quiero que te duermas.
Todo está tan quieto…, hora de la siesta.