Álex Hernández
Poeta recién llegado
He decorado mis heridas
con tiritas de colores,
para arrancarme las raíces
y sustituirlas por semillas
que florezcan en mí,
un corazón nuevo.
O un par de razones
que justifiquen las tristezas venideras.
La noche, tan pesada como parpados,
nos cae en su apogeo de neblina pegadiza,
difuminando los ayeres en la perpetuidad
del llano y su cielo.
Ya no somos tan tristes
después de todo.
Es tu cumpleaños
Y el del mundo igual.
Porque se funden los días
y llevas la valentía de un baile
que puede cambiar la vida.
Si alguna vez me preguntan,
qué paisaje es el más bonito,
me vendrán los mares y
sus costas y en ellas una
postal con tu nombre
escrito en sal.
con tiritas de colores,
para arrancarme las raíces
y sustituirlas por semillas
que florezcan en mí,
un corazón nuevo.
O un par de razones
que justifiquen las tristezas venideras.
La noche, tan pesada como parpados,
nos cae en su apogeo de neblina pegadiza,
difuminando los ayeres en la perpetuidad
del llano y su cielo.
Ya no somos tan tristes
después de todo.
Es tu cumpleaños
Y el del mundo igual.
Porque se funden los días
y llevas la valentía de un baile
que puede cambiar la vida.
Si alguna vez me preguntan,
qué paisaje es el más bonito,
me vendrán los mares y
sus costas y en ellas una
postal con tu nombre
escrito en sal.