Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todo lo que soy, lo muestro,
nada guardo, nada oculto...
Sin acotación al margen
leo de corrido el mundo
que es a ratos suave canto
y al momento, grito oscuro,
pues basta un leve soplido,
milésimas de segundo,
para hacer la risa llanto
atenazando el impulso.
Cada día mil tormentas
pretenden virar el rumbo,
y yo agoto los caminos
y al final siempre me hundo.
El por qué, nadie lo sabe...
A los cielos le pregunto,
al espejo de mis ojos
que del sueño son un duplo,
a la luna que se mengua
eclipsada en soles mudos.
Interrogo y el silencio
me devuelve aquel discurso
que de tanto repetirse
viste en duelo mi saludo...
Y a pesar de no quererlo,
de sembrar de amor los surcos,
sigo siendo marioneta
atrapada en prieto nudo.
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