maria ortiz
Poeta recién llegado
Me puse mí mejor perfume, extrato de inosencia
y de estupiada, hoy no saldré de tu cama deseo descocer
el pijama y volver a lamer tu cuerpo, dejando que el sol
me despierte en la habitación de tú ombligo, sin
turbulencia aterrizastes a mis muslos tibios tu peso
sobre mí, que bien que respirabas entre mis piernas.
Que manera de danzar tus besos con mí lengua
exiliada en tu boca, no resisto que otro hombre muerda
mi ropa, no transitaré por esta avenida donde
aprendí a besar contigo.
Soy una loca enamorada y sin estilo, a él le gustaba
ver las calles calladas, desnudas, pensantes y serenas
me enseñastes amar la ironía de las paradojas, con los
años he descubierto que hay amores que aunque sigilosos
podemos rescatarlo, lo peor es enamorarse de un
trovador, es la inverosímil creencia que los versos
que publica son para mí.
Si algún día leyeras estas letras, enterate que ya no
soy la que fuí, he intentado enamorarme desesperadamente,
pero mí voz no me ha vuelto a temblar con otro hombre.
Solo me queda mí mirada nostálgica pintado y tatuado
en mis paredes, te hurté la ropa porque siempre
fuistes perfecto cuando te contemplaba desnudo
posando ante mis ojos, sin alcabalas ni culpas me
recibías dentro de tí.
y de estupiada, hoy no saldré de tu cama deseo descocer
el pijama y volver a lamer tu cuerpo, dejando que el sol
me despierte en la habitación de tú ombligo, sin
turbulencia aterrizastes a mis muslos tibios tu peso
sobre mí, que bien que respirabas entre mis piernas.
Que manera de danzar tus besos con mí lengua
exiliada en tu boca, no resisto que otro hombre muerda
mi ropa, no transitaré por esta avenida donde
aprendí a besar contigo.
Soy una loca enamorada y sin estilo, a él le gustaba
ver las calles calladas, desnudas, pensantes y serenas
me enseñastes amar la ironía de las paradojas, con los
años he descubierto que hay amores que aunque sigilosos
podemos rescatarlo, lo peor es enamorarse de un
trovador, es la inverosímil creencia que los versos
que publica son para mí.
Si algún día leyeras estas letras, enterate que ya no
soy la que fuí, he intentado enamorarme desesperadamente,
pero mí voz no me ha vuelto a temblar con otro hombre.
Solo me queda mí mirada nostálgica pintado y tatuado
en mis paredes, te hurté la ropa porque siempre
fuistes perfecto cuando te contemplaba desnudo
posando ante mis ojos, sin alcabalas ni culpas me
recibías dentro de tí.
Última edición: