Armonia
Poeta veterana
En el perfil de la risa
percibo el viento que pasa
trayéndome la esperanza
de encontrar algún consuelo,
en la esfinge nostálgica
de un pañuelo arrugado
que se agranda de recuerdos
con una lágrima carmesí,
lágrima que silente y dormida
sufre un recuerdo sin restitución.
Invoco al olvido enmudecido,
a las puertas del silencio,
a los gigantescos ¡te quiero!,
suspirando labios, blandiendo besos,
amortajando pieles desenfrenadas,
desterrando penas con una plegaria,
inmolando deseos no confesos.
La noche cae, las estrellas caen
y el viento ruge sumergido
llevándose mi verso,
alimentando mi egoísmo,
desbocando mi inmutado corazón,
con dardos alucinados
por el recuerdo sombrío de una derrota,
y mi cuerpo se exaspera con sus sonidos
que vacían de sentido mis lunares.
Todo pasa,
todo se detalla en la sombra de un espino,
que inmune a mi destino respira
y todo calla,
en enredaderas de adioses tardíos
que murmuran palabras indescifrables,
rebelando la eterna tristeza que lo acompaña
donde todo muere,
por orden de inmensidades...
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