Alfredo grande merino
Poeta recién llegado
Todo termino en la frialdad de unas sabanas desacompañadas, cuando la costumbre alejo
del corazón la pasión y los sentires que vagaban en ese instante, perdidos como un viejo sin memoria, el antídoto contra el dolor del día a día solo fue el recuerdo de las cristalinas miradas con las que solía embriagar mi piel y mis manos, hoy las hojas abrazan la hierba y escucho el palpitar triste de su árbol despidiéndose de ellas , dejo marchar como el árbol lo que tuve entre mis ramas, y en el corazón queda la marca del lugar que ocuparon.
Original de Alfredo Grande Merino
8-11-2016
del corazón la pasión y los sentires que vagaban en ese instante, perdidos como un viejo sin memoria, el antídoto contra el dolor del día a día solo fue el recuerdo de las cristalinas miradas con las que solía embriagar mi piel y mis manos, hoy las hojas abrazan la hierba y escucho el palpitar triste de su árbol despidiéndose de ellas , dejo marchar como el árbol lo que tuve entre mis ramas, y en el corazón queda la marca del lugar que ocuparon.
Original de Alfredo Grande Merino
8-11-2016