Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Era una triste tarde y desolada;
como de compañías sin pellejo,
yacía en el relente tu reflejo,
inhóspito y ruin, ruina irisada.
En mis yemas se urdía una mirada,
como un punto de arena en un bosquejo, sumergida en tu carne sin espejo,
inmarcesible flor, encrucijada.
¡Ah, nenúfar de sal entre penumbra,
torrente sin espuma, mar de albricias,
pétalo sin inercia, sol de umbra!
¡Sempiterna alfaguara de caricias,
ósculo fraudulento que deslumbra,
cuerpo del invisible, luces, vicias!
como de compañías sin pellejo,
yacía en el relente tu reflejo,
inhóspito y ruin, ruina irisada.
En mis yemas se urdía una mirada,
como un punto de arena en un bosquejo, sumergida en tu carne sin espejo,
inmarcesible flor, encrucijada.
¡Ah, nenúfar de sal entre penumbra,
torrente sin espuma, mar de albricias,
pétalo sin inercia, sol de umbra!
¡Sempiterna alfaguara de caricias,
ósculo fraudulento que deslumbra,
cuerpo del invisible, luces, vicias!
Última edición: