Robert Mora Castillo
Poeta recién llegado
Vi desde mi balcón la orilla limpia y tranquila del dormido estero,
Vi una pepa de mango convertirse en un árbol frondoso,
Vi cambiar de color sus frutos de verdes a rojos, y vi a los mirlos y pacasos comerlos,
Oí los ruidos de los tambores que generaban los mangos al caer,
Vi cambiar el tiempo de soles a lluvias,
Vi a los astros alinearse, y levantar las profundas aguas,
Vi a las tormentas del cielo gris, tumbar el árbol,
Vi al estero bravo correr como un torrente, arremetiendo todo a su paso,
Vi al otro día, la orilla limpia y tranquila del dormido estero,
Pareciera que todo empezara de nuevo y aprendí, todo se lo lleva el tiempo.
Vi una pepa de mango convertirse en un árbol frondoso,
Vi cambiar de color sus frutos de verdes a rojos, y vi a los mirlos y pacasos comerlos,
Oí los ruidos de los tambores que generaban los mangos al caer,
Vi cambiar el tiempo de soles a lluvias,
Vi a los astros alinearse, y levantar las profundas aguas,
Vi a las tormentas del cielo gris, tumbar el árbol,
Vi al estero bravo correr como un torrente, arremetiendo todo a su paso,
Vi al otro día, la orilla limpia y tranquila del dormido estero,
Pareciera que todo empezara de nuevo y aprendí, todo se lo lleva el tiempo.