Teo Moran
Poeta fiel al portal
Quise alentar la sonora melodía
con los acordes inestables del olvido,
verter el compás sobre el asfalto
con la desgana de un hombre abúlico
que toma para si unas pocas risas,
lágrimas excesivas en rostros ajenos,
arrugas en la serenidad del alma,
indolencia juvenil por el presente,
una curvada ciudad en el horizonte
sin más ilusión que volver sano y salvo.
Y te vi atusar a los verdes sauces,
pavimentar el camino al recuerdo
con la ilusión de un niño inexperto,
y sentí tu alma correr hacia los recodos
que se dibujan entre las viejas calles,
donde el hoy es igual al pretérito ayer
mas no somos capaces de alcanzarnos,
y aunque solo un acorde nos separe,
una nota indeleble que casi ni se oye,
es una escala primordial en la melodía
que no somos capaces de componer.
Hoy fabrico música en la necesidad,
una rutinaria canción en el corazón
con la profética letra de días mejores,
con los acordes inestables del olvido
a sabiendas que después de todo
lo que deseo es la melodía del recuerdo,
alcanzar de nuevo ese latido enamorado
y volver a escuchar su canción de amor,
oír su risa alegre retumbar en el alma,
esas palabras apasionadas y dulces
que darán alas a la armonía sublime,
aunque hoy se pierde entre los recodos
y el mundo me trate como a un desconocido,
ya que no somos capaces de encontrarnos
y mi única ilusión es llegar sano y salvo.
con los acordes inestables del olvido,
verter el compás sobre el asfalto
con la desgana de un hombre abúlico
que toma para si unas pocas risas,
lágrimas excesivas en rostros ajenos,
arrugas en la serenidad del alma,
indolencia juvenil por el presente,
una curvada ciudad en el horizonte
sin más ilusión que volver sano y salvo.
Y te vi atusar a los verdes sauces,
pavimentar el camino al recuerdo
con la ilusión de un niño inexperto,
y sentí tu alma correr hacia los recodos
que se dibujan entre las viejas calles,
donde el hoy es igual al pretérito ayer
mas no somos capaces de alcanzarnos,
y aunque solo un acorde nos separe,
una nota indeleble que casi ni se oye,
es una escala primordial en la melodía
que no somos capaces de componer.
Hoy fabrico música en la necesidad,
una rutinaria canción en el corazón
con la profética letra de días mejores,
con los acordes inestables del olvido
a sabiendas que después de todo
lo que deseo es la melodía del recuerdo,
alcanzar de nuevo ese latido enamorado
y volver a escuchar su canción de amor,
oír su risa alegre retumbar en el alma,
esas palabras apasionadas y dulces
que darán alas a la armonía sublime,
aunque hoy se pierde entre los recodos
y el mundo me trate como a un desconocido,
ya que no somos capaces de encontrarnos
y mi única ilusión es llegar sano y salvo.