Todo un descerebrado

licprof

Poeta fiel al portal
mi tema casi siempre era el sexo, la idea fifa sin lugar a dudas
como si no pudiera hablar o escribir de otra cosa, monotemàtico a ful,
casi un descerebrado


algo me llevaba hacia el sexo, la intimidad, como si hubiera un misterio en ello, luego de hacer 1000 veces
las mismas pavadas, las mismas morisquetas


en el escenario, la maldita temàtica se me filtraba, impidièndome hablar de otras cosas (acaso màs relevantes)
ponièndome en ridìculo ante las màs hermosas aspirantes a actrices
que no desdeñaban para nada mis humildes encantos, a flor de piel


durante las tardes, durante años, durante dècadas,
no hacìa otra cosa que leer cientos de libros, en las bibliotecas, en los cafès y confiterìas
o sino en mi habitaciòn: eso fue antes de la internet, antes que la ciudad se poblara de miles de cybers
donde miles de tipos chateaban con desconocidas, con fines bàsicamente inconfesables
cuando no simples delitos, depravados y otras yerbas


mi tema era la desnudez de las muchachas, ese relàmpago en medio de la oscuridad, ese trueno, ese rayo de emociòn
en los hoteles màs abyectos, en las piezas màs baratas, durante las noches
o incluso de dìa

como si no hubiera otros temas, otras obsesiones, todo un descerebrado, francamente


mientras tanto, continuaba estudiando, trabajando y acostàndome con las màs hermosas muchachas
o encamàndome con bellas ancianas menopàusicas
a cambio de algunos favores, algunas charlas


degenerado ciento % me entregaba a las pràcticas sexuales màs luminosas:
eyaculaciones precoces o no
orgasmos a medianoche
sexo oral y/o anal
besos de lengua y otras suspicacias: en poesìa todo es posible, me decìa
siempre que podìa


como si no hubiera otros temas, màs importantes incluso, mi pobreza mental era tal
que solo podìa hablar de sexo
y mis vagas experiencias sexuales
con todas clases de mujeres, rameras incluso
a cambio de un precio cierto en dinero: a cualquier hora del dìa o de la noche
una extraña certidumbre o fuerza me empujaba a cometer toda clase de estupideces
a pesar de que hermosas jòvenes en la facultad no dejaban de mirarme y sonreirme
pero no tenìa paciencia para el juego de la seducciòn
o bailar durante las noches en las àridas milongas ya me tenìa absolutamente harto:
estaba saturado de bailar tango, ademàs ya no me agradaba trasnochar: al otro dìa estaba a la miseria
totalmente filtrado, no podìa trabajar, no lograba vender mercaderìas, mercancìas


jugaba al ajedrez, me encontraba por las calles con mi antiguo maestro de la escuela primaria
quien acostumbraba fumar habano por las tardes
llenando el aula con un dulce aroma
y apagaba sus puchos en la palma de la mano
para asombro de sus pequeños alumnos
quienes lo adoràbamos al viejo profesor
que falleciò recientemente
segùn me anoticiò un ex condiscìpulo
a quien llamàbamos huevo
por la extraña forma de su cràneo


pero entonces no estaba obsesionado con el sexo
ni sabìa lo que pudiera ser eso
 

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