ropittella
Poeta veterana en el Portal
A cada hombre, a cada mujer,
le late una ceguera y una mudez,
que, en la noche del olvido
-cuando en el gran libro de todos-
a los nombres
los borren las fauces del abismo,
los harán iguales.
La nada vendrá sin su espejismo
de formas y arbitrariedades
a instalar de nuevo
la indiferencia por la desnudez,
serán pureza, serán el huevo,
la semilla, el albergue,
la paloma, el verbo
hecho a su imagen,
no habrá ángeles ni pecadores
ni santos ni demonios,
hadas ni brujas,
prostitutas ni celadores
de los otros,
sus libres albedríos.
El todo habrá cumplido
su destino
hacia la lenta utopía
-nada mediante-
solo la vida.
Una gota,un cántaro
una nota, una sílaba,
su libertad constante.
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