Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Ayer, todos los caminos la llevaban a broma.
Ayer, todas las calles se pintaban de color de rosa.
Ayer, todas las paredes le borraban las sombras
de aquel quince de enero y aquella última docena de rosas.
Ayer, de sus espinas brotaban ramos de amapolas,
azules de corazón, rojas de tantas veces sus labios en su boca.
Ayer, se le llenaba el medio lleno al jarrón de sus horas
esperando saber que vuelve, con el verde de la luna manchando sus botas.
Ayer, veía de colores las aceras de su calle, aunque su calle se sentía sóla
porque los pasos de su encuentro ya no saltaban sus brazos a la comba.
Ayer, miró al cielo y el cielo del mundo se convirtió en su alfombra
y como una niña dibujó colores. Como una niña a quién le sobran
todos los colores del cielo, porque su arcoiris es ella y ella sóla
puede llenar de sonrisas la calle, de cielo las nubes y de rosas las espinas rojas.
Ayer, todas las calles se pintaban de color de rosa.
Ayer, todas las paredes le borraban las sombras
de aquel quince de enero y aquella última docena de rosas.
Ayer, de sus espinas brotaban ramos de amapolas,
azules de corazón, rojas de tantas veces sus labios en su boca.
Ayer, se le llenaba el medio lleno al jarrón de sus horas
esperando saber que vuelve, con el verde de la luna manchando sus botas.
Ayer, veía de colores las aceras de su calle, aunque su calle se sentía sóla
porque los pasos de su encuentro ya no saltaban sus brazos a la comba.
Ayer, miró al cielo y el cielo del mundo se convirtió en su alfombra
y como una niña dibujó colores. Como una niña a quién le sobran
todos los colores del cielo, porque su arcoiris es ella y ella sóla
puede llenar de sonrisas la calle, de cielo las nubes y de rosas las espinas rojas.
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