Troto
Pablo Romero Parada
Todos marchaban de la residencia y yo no tenía piso. Me llegó un mensaje al móvil. “Pablo, ¿Te apetecería compartir piso con nosotras dos?” Acompañado de un emoticono de sonrisa con coloretes. Compartir piso contigo y Laura era, en ese momento, el mayor deseo que me podían conceder. No contaba con que me lo pidierais. Seguro que vos tuviste mucho que ver en todo aquello.
¿Cómo fuimos capaces entonces, después de pasar todo un año sin apenas cruzarnos la mirada, de caer enamorados?.
Todo empezó un día en el Obelisco de A Coruña. ¿Dónde podría empezar sino?
-¿Qué haces por aquí?- preguntaste.
-Vivo aquí, ¿tú?- contesté dejando ver ya mi pedantería en potencia. En realidad pretendía ser gracioso.
-Vengo a un concierto de Rock- contestaste.
-¿Quiénes actúan?-
-No creo que los conozcas- vos puedes ser igualmente borde si quieres.
-Ah, bueno, vale, chao-
-chao-
Como ya de aquellas me caías bien, sugerí a mi acompañante que continuásemos nuestro paseo por delante del teatro para ver quien actuaba aquella noche. “Grupo tributo a Led Zeppelin” ¿Cómo coño no voy a conocer a Led Zeppelin?.
Al reencontrarme contigo, el lunes, en el restaurante de la residencia, me acerqué hacia vos sin importarme que estuvieras manteniendo otra conversación, y te regañé. No suelo regañar a nadie, pero me sentía herido. Reconozco que de aquellas era bastante inmaduro todavía.
-Es que... Pablo, yo creía que tú eras más bien de Juan Magan y esas cosas- cagándola cada vez más.
La conversación se dio por zanjada.
Pasados los días recordé que le había prometido a Laura darle unas clases de Química. Así que le sugerí poner una fecha y te incluí en el plan. Por suerte, Laura no se llegó a presentar a las clases, y pudimos quedar vos y yo realizando los ejercicios. Me gusta que me digan que hago las cosas bien. A la cuarta hora descansamos y nos pusimos a hablar de música.
Dejaste de creer que era fan de Juan Magan cuando comencé a interpretarte el “My Way”, de Sid Vicius. A día de hoy, sigo pensando que esos fueron tus segundos favoritos.
¿Cómo fue posible entonces que, días después de cerrar el contrato, se nos ocurriese ceder frente al amor? ¿nos hubiéramos fundido de no haberlo firmado ? ¿hubiera sido tan increíble nuestra historia de lo contrario?.
Aguantamos en secreto hasta que, a los dos meses de vivir juntos, Laura descubrió nuestro engaño. Siento si apostar por mí te hizo perder una amistad. Aunque mereció la pena el riesgo.
¿Cómo fuimos capaces entonces, después de pasar todo un año sin apenas cruzarnos la mirada, de caer enamorados?.
Todo empezó un día en el Obelisco de A Coruña. ¿Dónde podría empezar sino?
-¿Qué haces por aquí?- preguntaste.
-Vivo aquí, ¿tú?- contesté dejando ver ya mi pedantería en potencia. En realidad pretendía ser gracioso.
-Vengo a un concierto de Rock- contestaste.
-¿Quiénes actúan?-
-No creo que los conozcas- vos puedes ser igualmente borde si quieres.
-Ah, bueno, vale, chao-
-chao-
Como ya de aquellas me caías bien, sugerí a mi acompañante que continuásemos nuestro paseo por delante del teatro para ver quien actuaba aquella noche. “Grupo tributo a Led Zeppelin” ¿Cómo coño no voy a conocer a Led Zeppelin?.
Al reencontrarme contigo, el lunes, en el restaurante de la residencia, me acerqué hacia vos sin importarme que estuvieras manteniendo otra conversación, y te regañé. No suelo regañar a nadie, pero me sentía herido. Reconozco que de aquellas era bastante inmaduro todavía.
-Es que... Pablo, yo creía que tú eras más bien de Juan Magan y esas cosas- cagándola cada vez más.
La conversación se dio por zanjada.
Pasados los días recordé que le había prometido a Laura darle unas clases de Química. Así que le sugerí poner una fecha y te incluí en el plan. Por suerte, Laura no se llegó a presentar a las clases, y pudimos quedar vos y yo realizando los ejercicios. Me gusta que me digan que hago las cosas bien. A la cuarta hora descansamos y nos pusimos a hablar de música.
Dejaste de creer que era fan de Juan Magan cuando comencé a interpretarte el “My Way”, de Sid Vicius. A día de hoy, sigo pensando que esos fueron tus segundos favoritos.
¿Cómo fue posible entonces que, días después de cerrar el contrato, se nos ocurriese ceder frente al amor? ¿nos hubiéramos fundido de no haberlo firmado ? ¿hubiera sido tan increíble nuestra historia de lo contrario?.
Aguantamos en secreto hasta que, a los dos meses de vivir juntos, Laura descubrió nuestro engaño. Siento si apostar por mí te hizo perder una amistad. Aunque mereció la pena el riesgo.
Última edición: