jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
por una vez que encontré a una que me quiera
tenía que tratarse de esta jodida muchachita
una niña-mujer que no ha vivido, una flor
de pétalos intactos y la fragilidad consustancial a las flores;
qué habrá visto en mí, no lo sé
qué puta vida pensará que podré ofrecerle
qué camino, qué perspectiva, qué salida
si no sé hacer nada más que darle al trago
y a veces escribir algún jodido poema;
ella dice que siempre será mía y cuando cogemos
intenta que yo me corra dentro de ella para así
poder quedar embarazada y luego echarle la bomba a sus padres
que la corran de su casa y yo no tenga entonces
más remedio que acogerla en mi agujero;
dice que nunca nadie más me amará como ella,
pero eso ya me lo dijeron antes
y el tiempo pasó y las que lo dijeron
se les acabó el puto amor y se largaron a la chingada
-porque tarde o temprano el amor se acaba
las caricias se sienten como si te echaran polvos pica-pica,
y las mariposas en el estómago se vuelven pura hiel amarga-
por una vez que encontré a una que me quiera
tenía que tratarse de esta aprendiz de mujer
-la niña aplicada de la clase que de pronto se cansó de los libros
y se puso a meter la nariz donde no debía-
pero está bien, no me quejo, la vida es así
tomaré de ella lo que tenga para darme y luego,
cuando el desencanto acabe al fin por instalarse entre los dos,
meteré mi ropa en la maleta y me iré
a escribir mis poemas detrás del horizonte
tenía que tratarse de esta jodida muchachita
una niña-mujer que no ha vivido, una flor
de pétalos intactos y la fragilidad consustancial a las flores;
qué habrá visto en mí, no lo sé
qué puta vida pensará que podré ofrecerle
qué camino, qué perspectiva, qué salida
si no sé hacer nada más que darle al trago
y a veces escribir algún jodido poema;
ella dice que siempre será mía y cuando cogemos
intenta que yo me corra dentro de ella para así
poder quedar embarazada y luego echarle la bomba a sus padres
que la corran de su casa y yo no tenga entonces
más remedio que acogerla en mi agujero;
dice que nunca nadie más me amará como ella,
pero eso ya me lo dijeron antes
y el tiempo pasó y las que lo dijeron
se les acabó el puto amor y se largaron a la chingada
-porque tarde o temprano el amor se acaba
las caricias se sienten como si te echaran polvos pica-pica,
y las mariposas en el estómago se vuelven pura hiel amarga-
por una vez que encontré a una que me quiera
tenía que tratarse de esta aprendiz de mujer
-la niña aplicada de la clase que de pronto se cansó de los libros
y se puso a meter la nariz donde no debía-
pero está bien, no me quejo, la vida es así
tomaré de ella lo que tenga para darme y luego,
cuando el desencanto acabe al fin por instalarse entre los dos,
meteré mi ropa en la maleta y me iré
a escribir mis poemas detrás del horizonte
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