arturo10
Poeta recién llegado
Tomaste mi mano, liberaste sin prisa tus alas
poniendo tu sonrisa frente a mis ojos,
cantaba a mi oído tu alma con un susurro
y tu mirada besaba mis labios, tímidos,
atrapados por un gesto involuntario
que expresaba una comodidad inusual,
de esas que sólo llegan entre los sueños
cuando la lógica no existe, sólo calla,
dejando volar sin miedo a los sentimientos.
Tomaste mi mano, mis dedos temblaron al sentirte,
cesó la tormenta que inundaba a mi cielo
y las estrellas danzaban al compás de la luna,
esa luna que brillaba en tus ojos con mi luz,
luz que no era mía, reflejo de tu belleza.
La soledad se alejaba sin miedo de mi casa
descubriendo que su tiempo había acabado
desde aquel preciso instante en que llegaste
robando suave y silenciosamente mi mano.
poniendo tu sonrisa frente a mis ojos,
cantaba a mi oído tu alma con un susurro
y tu mirada besaba mis labios, tímidos,
atrapados por un gesto involuntario
que expresaba una comodidad inusual,
de esas que sólo llegan entre los sueños
cuando la lógica no existe, sólo calla,
dejando volar sin miedo a los sentimientos.
Tomaste mi mano, mis dedos temblaron al sentirte,
cesó la tormenta que inundaba a mi cielo
y las estrellas danzaban al compás de la luna,
esa luna que brillaba en tus ojos con mi luz,
luz que no era mía, reflejo de tu belleza.
La soledad se alejaba sin miedo de mi casa
descubriendo que su tiempo había acabado
desde aquel preciso instante en que llegaste
robando suave y silenciosamente mi mano.