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Poeta que no puede vivir sin el portal
Dejamos la azotea en raudo descenso hacia la pared exterior, concentrando todo nuestro fuego en una construcción vecina. En ese punto y momento, cuando atraíamos hacia nosotros toda la atención de las armas, fue cuando el segundo cuerpo de soldados llegó a la plaza por el extremo opuesto... ...
Llamé a la puerta de la casa donde viven los padres de JF, sintiendo que el uniforme se me pagaba a la piel. Abrió la puerta una niña de catorce años que al verme sonrió y me abrazó. Perdí el hilo de sus palabras, no las entendía. Me invitó, o más bien me halo hacia dentro.
Sentí que el aliento se me cortaba al ver a los padres de JF. Titubeé un amago de saludo, para recibir un fuerte apretón de manos y un jalón que terminó en un largo abrazo de su padre.
Las palabras se me atoraban en la garganta cuando presenté la medalla póstuma a su familia. Quienes tomándola de mis manos la colocaron con gran cariño junto al retrato de mi amigo en un pequeño nicho que habían preparado para su hijo.
No aceptaron una negativa de mi parte ante la invitación a comer y a quedarme en su casa por esa noche. Temía dormir... no quería pensar en esos últimos segundos en que vi a JF.
Llamaron a la puerta de la casa y fueron a atender.
El sonido característico de zapatos de tacón indicaba la llegada de una dama.
Llamé a la puerta de la casa donde viven los padres de JF, sintiendo que el uniforme se me pagaba a la piel. Abrió la puerta una niña de catorce años que al verme sonrió y me abrazó. Perdí el hilo de sus palabras, no las entendía. Me invitó, o más bien me halo hacia dentro.
Sentí que el aliento se me cortaba al ver a los padres de JF. Titubeé un amago de saludo, para recibir un fuerte apretón de manos y un jalón que terminó en un largo abrazo de su padre.
Las palabras se me atoraban en la garganta cuando presenté la medalla póstuma a su familia. Quienes tomándola de mis manos la colocaron con gran cariño junto al retrato de mi amigo en un pequeño nicho que habían preparado para su hijo.
No aceptaron una negativa de mi parte ante la invitación a comer y a quedarme en su casa por esa noche. Temía dormir... no quería pensar en esos últimos segundos en que vi a JF.
Llamaron a la puerta de la casa y fueron a atender.
El sonido característico de zapatos de tacón indicaba la llegada de una dama.
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