abcd
Poeta adicto al portal
Cuando eres miedo en tus huesos
recoges una hoja y dejas la ventana abierta,
esperas que el viento te lleve a tu lugar feliz,
te sentís frágil como una piedra a dos segundos de ser mariposa.
Tu sombra se torna una calle vacía
y las putas, y los pájaros con estrías
lloran demasiado temprano.
Cuando te saluda la melancolía
el báratro nace de los ojos
y sentado complaces la fiebre con otro vicio.
La cabeza es un vientre bajo, desnudo de flores,
no sabes, no quieres saber que entrar al perdón está bien
y te convertís en puerta,
con una lágrima por cerradura.
Cuando te construís una pequeña esperanza
tus manos forman una ola de muertes infinitas,
tus artistas intelectuales son naranjas agrias,
por todo sonreís, a todo los perros ves como mujeres,
la vida es bella si todo depende de ti mismo.
Cuando el misterio es una carta que jamás enviaras,
pones su foto entre las piernas,
los asesinos vuelven a talar esos árboles que crecían de los pulmones,
y nunca más nadie te mira
y nunca más a nadie vas a mirar.
Y era tan humano tener miedo,
un viernes antes de tener hambre y no encontrar pan.
recoges una hoja y dejas la ventana abierta,
esperas que el viento te lleve a tu lugar feliz,
te sentís frágil como una piedra a dos segundos de ser mariposa.
Tu sombra se torna una calle vacía
y las putas, y los pájaros con estrías
lloran demasiado temprano.
Cuando te saluda la melancolía
el báratro nace de los ojos
y sentado complaces la fiebre con otro vicio.
La cabeza es un vientre bajo, desnudo de flores,
no sabes, no quieres saber que entrar al perdón está bien
y te convertís en puerta,
con una lágrima por cerradura.
Cuando te construís una pequeña esperanza
tus manos forman una ola de muertes infinitas,
tus artistas intelectuales son naranjas agrias,
por todo sonreís, a todo los perros ves como mujeres,
la vida es bella si todo depende de ti mismo.
Cuando el misterio es una carta que jamás enviaras,
pones su foto entre las piernas,
los asesinos vuelven a talar esos árboles que crecían de los pulmones,
y nunca más nadie te mira
y nunca más a nadie vas a mirar.
Y era tan humano tener miedo,
un viernes antes de tener hambre y no encontrar pan.