infeliz?
Feliz
Esquirlas del verbo, pétreo desafío.
Solo en esta habitación
y luego, la escoba de tus ojos.
Preñez de aguas tranquilas,
estado de promesas cristalinas.
Gracia de la palabra, en cascada.
Ya está mojada la piedra
y una lengua cincela apasionada.
Horada en el goteo del ocaso
suaves relieves de líquido naranja
y sombras alargadas,
donde el viento se limita a acariciar
una espalda topacio brillante
que muere en el fulgor de vuestro cóccix.
Dedicado con cariño a mi buen amigo Gustavo Cavicchia, que tanto me lee y me alienta
Francisco Javier Pérez Atanet
Todos los Derechos Reservados ©
Solo en esta habitación
y luego, la escoba de tus ojos.
Preñez de aguas tranquilas,
estado de promesas cristalinas.
Gracia de la palabra, en cascada.
Ya está mojada la piedra
y una lengua cincela apasionada.
Horada en el goteo del ocaso
suaves relieves de líquido naranja
y sombras alargadas,
donde el viento se limita a acariciar
una espalda topacio brillante
que muere en el fulgor de vuestro cóccix.
Dedicado con cariño a mi buen amigo Gustavo Cavicchia, que tanto me lee y me alienta
Francisco Javier Pérez Atanet
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