James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Ella un día se tornó oscurantista,
y en el recuerdo él era un joven poeta,
un preludio de lo que ella amaba,
un olvido repentino acordó su encuentro
vacilante, y el regreso supuso una renuncia.
Él la vio renunciarse y ya no la quiso,
y allí en el choque sísmico de dos
torbellinos de pasión, él la agarró fuerte
de la mano, apretando con el corazón
y los dientes, y la pobre con una lágrima
de fiereza le arrebató de la cara la palidez
de un sonoro tortazo, de las uñas
que arrastran la carne en un cauce de sangre.
Y él la amó de nuevo y ella le odió para siempre.
y en el recuerdo él era un joven poeta,
un preludio de lo que ella amaba,
un olvido repentino acordó su encuentro
vacilante, y el regreso supuso una renuncia.
Él la vio renunciarse y ya no la quiso,
y allí en el choque sísmico de dos
torbellinos de pasión, él la agarró fuerte
de la mano, apretando con el corazón
y los dientes, y la pobre con una lágrima
de fiereza le arrebató de la cara la palidez
de un sonoro tortazo, de las uñas
que arrastran la carne en un cauce de sangre.
Y él la amó de nuevo y ella le odió para siempre.
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