Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Apenas nada queda, ¡nada! ... salvo
el peso del vacío y la desgana,
los sórdidos ensueños que se pudren
al sol de la verdad en la mañana.
Apenas nada salvo del ayer
pues todo se reduce o se arrellana
conforme a los espacios que dejaron
las flechas que clavaste en mi diäna.
Y duele descubrir que soy la suma
de tanta y tanta resta, inútil, vana,
el cero que a la izquierda desestimas,
de luna el arambel en tu ventana
que roto de deseos solo ondea
si siente que tu aliento en él se hilvana.
Cuán lejos los delirios de la alcoba,
tu voz que a mi silencio le desgrana,
el tiempo que demuda soledades
y envuelve su arpillera en filigrana.
Ahora su tictac febril cautiva
mis lágrimas semana tras semana
obviando que anudado a sus saetas
hipnótico el sosiego me profana.
Amor... si de este mal de amor supieras,
de aquesta mi desdicha que tirana
castígame sedienta a ver el agua
perderse libre al pie de la fontana...
Quizás, así podrías dar cobijo
a toda esta tormenta diluviana
que sin caudal me anega de recuerdos
y asorda cual tañer de una campana.